Una seria y una lait

María Tenorio

Miercoles, Junio 08, 2011

Dos obras teatrales hicieron de mi sábado pasado un día excepcional. Una era seria; la otra, lait. La primera, titulada De novo, trataba sobre los errores que se cometen en los tribunales de migración estadounidenses y que son decisivos para la vida de la persona juzgada. La segunda, Viejos, ofrecía momentos cotidianos de siete adultos mayores representados por títeres. Ambos espectáculos, cada uno en su estilo, me resultaron disfrutables.

 
¿Justicia migratoria?
 
De novo es un montaje documental del grupo estadounidenseHouses on the Moon que se presentó el sábado, con un lleno total, en un salón del Palacio Tecleño. Encarna el drama de Edgar Guzmán Chocoy, un adolescente que creció en Guatemala y en los Estados Unidos entre pandillas y una familia transnacional. La pieza recrea el juicio de deportación del muchacho y las fatales consecuencias de su regreso al país natal. El texto de la obra está construido a partir de transcripciones de las cortes de inmigración, entrevistas, cartas y otros. La intención de los trabajos de Houses on the Moon, basado en Nueva York, es contar historias no conocidas y generar conciencia sobre problemas sociales que no llegan a los medios de comunicación.
 
El escenario está ambientado de forma relativamente sencilla y no demasiado vistosa: a ambos lados, dos paredes falsas se forman con estructuras metálicas de las que cuelgan documentos; la tercera pared, la del fondo, está formada por una pantalla que recibe las proyecciones de fotografías deDonna Decesare; unas cuantas cajas de documentos están colocadas estratégicamente en el piso para ser usadas durante la obra. Se emplean, además, unos cilindros metálicos que los actores tocan para marcar cambios o agregar dramatismo a las escenas.
 
Ofrecida por primera vez en El Salvador y en Centroamérica,De novo me dejó impresionada. El magnífico trabajo actoral consiguió que, como espectadora, terminara diluyendo la diferencia entre actor y personaje, y acabara queriéndolos a todos. Son realmente conmovedoras las actuaciones de Arturo Castro (Edgar), Paula Poucel (abogada defensora), Socorro Santiago (madre de Edgar) y Mauricio Leyton (juez), todos profesionales latinos formados en los EE.UU.
 
Queribles
 
Viejos, por su parte, es un espectáculo dirigido y actuado por el argentino Sergio Mercurio, el titiritero de Banfield, y la brasileña Rosimari Jacomelli. Se ha presentado en el Teatro Luis Poma, en San Salvador, durante los últimos años, con mucho éxito. Y no es de extrañar. Se trata de un espectáculo muy entretenido donde cobra realidad la fantasía de los títeres, a quienes también uno termina queriendo.
 
Tronco y sus colegas son unos viejos excepcionales, construidos y manipulados por el mismo Mercurio, quien produce sus caras, sus cuerpos, sus voces y sus gestos. Confieso que me enamoré del Profesor, quien ingresaba a una institución para gente de la tercera edad y recibía una clase de dibujo, con participación de un sujeto del público. Me pareció simplemente entrañable.
 
Es muy cómica --aunque algo gritona-- la secuencia de la pareja de Arturo y Rose en la cama. Mientras ella no puede parar de hablar, reclamando la atención de su marido, él apenas profiere monosílabos. Un número conmovedor es el del abuelo y su nieto, donde los títeres están formados por las piernas y pies de Mercurio. En posición horizontal, este coloca sus piernas de tal manera que los pies forman los rostros de los personajes. Sorprendente, ingenioso y tierno.
Foto: De novo, tomada de la página de Facebook de Houses on the Moon Theater Company

(Publicado en Contracultura)

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